10 de julio de 2016

Disculpad la demora

Hola a todos/as,

Hace mucho que dejé medio abandonado este blog, pero eso no quiere decir que no vaya a terminar el fanfic, simplemente no he tenido tiempo y cuando lo he tenido lo he dedicado a otras cosas. Aun así no es excusa, así que durante el verano prometo completar el "Libro I" y más adelante seguiré con el resto de capítulos... pero al menos tendremos una parte de la historia cerrada.

Os pido disculpas de nuevo.

Saludos y disfrutad del veranito.

14 de septiembre de 2015

El Coronel Silver II

El Coronel Silver II

1

Cal llegó al pueblo rápidamente pero se paro en seco antes de entrar, su madre estaba supuestamente detrás de un gran almacén que conocían, miró hacia allí pero no la vio. Seguro que su madre ya se había metido en líos, no tenía remedió, agudizó un poco sus sentidos y pudo oírla, ¡estaba gritándole a un soldado!

Cal fue como un rayo al centro del pueblo y allí estaba su madre, gritándole a dos soldados y diciéndoles de todo.

- ¡Mama, déjalo ya y aléjate de ahí! - le gritó Cal a su madre.

Trufa se giró asustada, le había dicho a su marido que se llevase a su hijo fuera de ahí y ahora mira quién estaba a pocos metros, más tarde le echaría una buena bronca a su marido, si señor, no iba a salirse de rositas.

- Hijo mio, ¿que haces aquí, donde está tu padre? - le preguntó Trufa, un poco entre enfadada y preocupada.

- No te preocupes mama, papa ya ha ido a buscar ayuda a la ciudad, en pocos minutos llegará e informará a la policía.

El Coronel Silver no estaba lejos de allí, al principio no le había dado importancia al ver a esa pequeña mujer gritarle a sus soldados, era de esperar algo de resistencia por parte de los habitantes de ese pueblo y siempre hay gente inconsciente que no reconocen el peligro aunque lo tengan cara a cara, pero lo que había dicho ese chico le llamó la atención.

Silver se acercó a Trufa y a Cal y les preguntó en un tono firme: ¿Qué habéis dicho, alguien ha avisado a la policía?

Cal se lo quedó mirando fijamente pero en silencio, era un hombre corpulento, alto, fuerte, con el pelo rojizo, llevaba un pañuelo rojo al cuello y una chaqueta azul arremangada por debajo de los codos, además llevaba unos guantes y unas botas del mismo color tierra y unos vaqueros azules. No llevaba medallas o ninguna distinción pero quedaba claro que era el que mandaba allí.

- Sí, mi padre debe de estar hablando con la policía en estos momentos - Cal sabía que quizás su padre aun estaba conduciendo, pero si querían librarse rápidamente de esos soldados era mejor mentirles.

- ¿Con qué tu padre? - Silver se quedó mirando al chico, era un chico fuerte pero aun era un adolescente.

Silver se fue en dirección contraria, hacía uno de sus vehículos y cogió lo que parecía ser una radio.

- Atención a todas las tropas, dejad la búsqueda de la bola y volved al punto inicial - dijo Silver a través de la radio.

En ese momento todos los soldados salieron de las casas y otros edificios donde estaban buscando, también llegaron otros soldados que estaban buscando por los alrededores.

- Si lo que dice ese chico es verdad - dijo Silver señalando al muchacho - podríamos tener problemas dentro de una hora o menos.

Sus tropas se quedaron mirando al coronel esperando ordenes.

- No quería recurrir a esto, sinceramente esperaba que la encontrásemos por nuestra cuenta, pero el General Red quiere ese objeto cuanto antes y si seguimos buscándola así tendremos que perder más tiempo repeliendo a la policía y otros cuerpos de seguridad - les dijo a sus soldados.

Silver entonces dio unos pasos al frente y cuando estaba frente a la mayoría de habitantes, que se habían agrupado cerca de donde estaba Trufa y su hijo, sacó un pequeño aparato de su bolsillo, al parecer era como una especie de pulsador, una pequeña caja con un botón rojo tapado por una pequeña caja transparente.

Cal no sabía nada de ejércitos ni de militares pero era lo suficientemente listo como para ver que algo estaba mal allí, además ese aparato que había sacado el jefe de ese grupo le daba mala espina.

- Escuchadme todos, nadie quiere haceros daños, como ya le he dicho a alguno de ustedes solo estamos buscando una pequeña bola de cristal, si alguien la tiene o la ha visto que nos lo diga ahora y nos iremos cuanto antes de aquí - dijo Silver dirigiéndose a todo el pueblo.

- ¿Y si nadie la tiene? ¿Como saben que esa bola está aquí? - le preguntó Trufa con cara de muy pocos amigos.

- ¡Mama! - Cal estaba agobiado, no sabía que hacer y estaba pensando como actuar pero su madre no le ayudaba con esa boca tan grande que tiene, ¡no se callaba nunca!

- Sabemos que la bola de cristal está aquí, señora, lo que no sabemos es donde pero con todo el rato que llevan mis muchachos buscando es muy raro que no la hayan encontrado... pero seré justo con ustedes, les doy 30 segundos para que me digan donde la tienen o si la han visto - les dijo Silver.

Cal miró a su madre.

- ¿Qué hacemos mama? ¿Me ocupo de ellos? Creo que podría dejarlos inconscientes o al menos quitarles las armas si me lo propongo - le dijo Cal a su madre.

- ¡No! Espera un momento, quizás alguien tenga esa dichosa bola que están buscando...

Trufa sabía que su hijo podría encargarse de esos soldados de tercera pero prefería que ninguno de ellos supiese de lo que era capaz su hijo.

2

Habían pasado ya los 30 segundos y nadie dijo nada, algunos habían preguntado en alto como era esa bola que estaban buscando pero Silver solo les contesto que si la hubiesen visto lo sabrían. ¿Qué pasaría ahora?

- Les he dado una oportunidad pero no han querido aprovecharla... tendré que volar todas sus casas - dijo muy firmemente Silver.

- ¿Qué? - dijeron asombrados y asustados muchos entre la multitud.

Entonces, en el justo momento en que Silver iba a apretar el detonador que llevaba en la mano se acercó a él Cal, sin que nadie pudiese verlo, y le quitó ese dispositivo de la mano. Luego volvió con su madre.

Silver notó una ráfaga de aire muy fuerte que le obligo a cerrar los ojos un poco y levantar algo la mano izquierda, cuando abrió de nuevo los ojos vio que en la mano derecha ya no tenía el detonador, ¿qué había pasado?

- Lo tengo yo, no pienso dejar que voléis en pedazos este pueblo - dijo Cal enseñando el detonador en alto.

¿Como era posible? ¿Tan rápido era ese muchacho? Silver estaba en blanco pero rápidamente reaccionó y levantó el brazo, al instante todos sus soldados cargaron las armas y apuntaron en dirección a Cal y todos los demás habitantes, la gente se asustó y algunos empezaron a chillar.

- No se como me has quitado el detonador, debes ser infernalmente rápido, pero no se si todos tus amigos y vecinos también lo son... devuélveme el detonador o daré la orden de disparar - Silver era muy inteligente y sabía adaptarse a múltiples situaciones.

Cal podía parar esas balas o esquivarlas pero junto a él estaba su madre y mucha más gente, incluso Lili se encontraba allí cerca, no había podido saludarla dada la situación pero no quería ponerla en peligro ni a ella ni a todos los demás. ¿Podría quitarles las armas a todos los soldados antes de que disparasen? Nunca había intentado nada igual.